¿Tengo que estar preocupado por la deuda de mi compañía?

¿Tengo que estar preocupado por la deuda de mi compañía?

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Es un tópico muy repetido oír por ahí “esta empresa está muy endeudada”, pero, ¿a qué se referirán con esta afirmación tan categórica? La mayoría de las veces, cuando se oye esta expresión, el interlocutor está queriendo decir que el volumen de la deuda de la empresa es muy alto. Pero una deuda no es alta ni baja, una empresa no está muy endeudada o poco endeudada, las empresas están bien o mal endeudadas. Y esto no viene en función del volumen de la deuda, sino de la capacidad que tiene la empresa para afrontar los pagos de la misma, es decir, que sea capaz de devolver el capital y los intereses con los flujos de caja que vaya a ser capaz de generar en el futuro.

Hacer este ejercicio de proyectar los flujos de caja de tu negocio no sólo te ayudará a negociar con las entidades financieras, sino también a algo mucho más importante como es evitar que tu empresa sufra futuras tensiones de tesorería. Con este ejercicio, los empresarios serán capaces de darse cuenta de si el calendario de devolución de deuda es el adecuado con respecto a su modelo de negocio, y de conocer si el coste de la deuda (tipo de interés aplicable al préstamo) es asumible de acuerdo con las ventas previstas y su estructura de costes.

Dado que las proyecciones financieras no son exactas y la realidad económico-financiera de la empresa es muy cambiante -debido a diversos factores-, la revisión de las mismas debe realizarse, como mínimo, anualmente, una vez elaborado el presupuesto anual e identificado tanto las nuevas inversiones a largo plazo a acometer, como las necesidades operativas de fondos (NOF) que esperamos vamos a necesitar durante el ejercicio.

Por supuesto, resulta innecesario mencionar en este artículo la importancia de que este trabajo sea realizado cuando necesitemos financiación ajena para acometer un proyecto de inversión (ya sea una inversión en inmovilizado o la compra de una empresa) puesto que suele tratarse de inversiones importantes que, en ocasiones, pueden producir un incremento muy fuerte en  nuestras NOF; y en consecuencia, una deuda que parecería a primera vista “fácil de devolver” puede convertirse en nuestra peor pesadilla. Bueno, y en caso de duda, como siempre, si tiene alguna incertidumbre a este respecto busque un buen asesor.

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