¿Qué está pasando con la renta fija?

¿Qué está pasando con la renta fija?

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El mercado de bonos vive un momento que no habíamos conocido antes. Las grandes corporaciones emiten deuda a intereses históricamente bajos. Esto implícitamente distorsiona la percepción del riesgo así como una adecuada retribución del capital inversor. ¿Cómo se retribuye el factor capital? Esta pregunta no tiene respuesta observando que algunas emisiones de empresas privadas se hacen a intereses negativos, es decir, el inversor está dispuesto a pagar por prestar su dinero en un proyecto de inversión o a un negocio.

El dinero barato fluye por Europa. Pero no sólo desde la banca. Las empresas están aprovechando para financiarse con la emisión de bonos a tipos ultra bajos. Los compradores son fondos de inversión, aseguradoras, bancos o fondos de pensiones. Buscan rentabilidad, pero también seguridad. Simplificando el escenario, no importa el sector, ni el país. En España, las empresas siguen el ejemplo. En abril, media docena de empresas cotizadas, acudieron al mercado de deuda, evitando la financiación bancaria por unos 6.000 millones de euros, con unos plazos de entre cinco y doce años. Casos como el de Telefónica, Abertis, Iberdrola, Merlin, Enagás, Día o Red Eléctrica lo ponen de manifiesto. El detonante de esta situación es el BCE que anunció el 10 de marzo que a partir del segundo semestre, ampliará su agresivo programa de compra de activos de deuda corporativa.  A partir de junio, el BCE puede adquirir hasta 444.000 millones de euros en bonos de empresas que tengan una buena calificación crediticia (“investment grade” o “grado de inversión”). Las empresas se están asegurando financiación barata y a largo plazo. Como sucedió el año pasado con el programa de compra (QE), el mercado se ha anticipado a lo que va a pasar a partir de junio.

Además, se ha detectado una especie de “efecto dominó” que arrastra a otras empresas no cotizadas y que aprovechan la circunstancia.

Esta decisión está teniendo un efecto en la composición de la deuda de las grandes empresas. Por un lago, no utilizan tanto el recurso de financiación bancaria (también es cierto que se ha pasado un ciclo de restricción del crédito por el proceso de desapalancamiento de los bancos). Por otro lado, tanto las refinanciaciones de bonos que amortizan emisiones anteriores como las emisiones nuevas, van diversificando la fuente de financiación y alargando los plazos. Algunas operaciones se están haciendo a 10 ó más años, algo poco usual en el mundo de los préstamos corporativos.

Aunque las empresas más pequeñas lo tienen más difícil. Véase el caso del MARF (Mercado Alternativo de Renta Fija), que nació en 2013 como iniciativa para canalizar recursos financieros, y alternativa para empresas de tamaño medio. Los requisitos de acceso son flexibles y permiten una mayor agilidad en la tramitación de emisiones. En 2016 sólo se han producido cuatro operaciones.

Algunos expertos alertan del riesgo de burbuja si persiste la política monetaria actual y el efecto parece que ya está arrastrando a algunos grupos de empresas que no cotizan. EL BCE, con una mano compradora puede ocasionar una distorsión en el mercado que complique la operativa.

Este escenario puede que cambie como consecuencia del referéndum en Reino Unido el pasado 23 de junio y se ponga fin a la financiación barata y rápida. Esto ya lo vivimos a principios de año cuando se anunció la fecha del referéndum y las emisiones en libras se paralizaron. Aunque algunos analistas no consideran que el mercado vaya adelantar un panorama adverso. Sobre todo, por las diferencias tan grandes que hay en entre las encuestas, que hace difícil creer que el mercado vaya a descontar algún escenario. Pero la realidad de estos días, es que los inversores se han puesto muy nerviosos.

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