La trampa de los porcentajes – Hábleme usted  de euros, por favor.

La trampa de los porcentajes – Hábleme usted de euros, por favor.

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La ventaja de prestar un servicio financiero y ser 100% independiente es que te puedes permitir el lujo de criticar, discrepar, e incluso denunciar públicamente, aquellas conductas o prácticas que no te parecen del todo bien.

Pues bien, el engaño con la utilización de estadísticas o porcentajes es una práctica tan continuada en la publicidad (especialmente cuando a productos bancarios se refiere), que bien merece este reproche.

Vamos a ver algún ejemplo desgraciadamente muy común:

 “Nuestro producto el año pasado y el anterior subió un 25%”

Yo tenía 100.000 euros y decidí invertirlos en un fondo de inversión. La evolución del fondo fue la siguiente:

  • Año 1 el fondo perdió un 50% de su valor
  • Año 2 el fondo se revalorizó un 25%
  • Año 3 el fondo se revalorizó un 25%

¿Qué pasó con mi inversión?

El fondo se publicitaba con un 25% de rentabilidad gigante y fosforescente. Eso sí, menos mal,  le acompañaba un minúsculo asterisco en el que decía rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras y una larga parrafada escrita para cubrir bien las espaldas del emisor.

¿Qué había pasado con mi dinero en realidad?

  • Año 1 terminé teniendo 50.000 EUR
  • Año 2 terminé el año con 62.500 EUR
  • Año 3 terminé el año con 78.125 EUR

¡Cómo puede ser! Mi fondo el primer año había caído un 50% pero en los dos siguientes años había subido el 25% y el 25% ¿Dónde estaban mis 100.000 euros?

Sí, si su cartera, o sus acciones o su fondo caen un 50% tienen que subir un 100% para que en euros esté usted a la par. Por eso insistimos tanto en cortar las pérdidas y en preservar ante todo el capital como medida necesaria para plantear un crecimiento sostenible y nos pone tan nerviosos frases como “No se preocupe usted, que a largo plazo subirá” o barbaridades del tipo “como han caído tus acciones compra más acciones más baratas y así promedias”.

  • Señor Rupérez usted con este producto maravilloso va a ganar un 4%
  • Ya, pero si de ese 4% usted me resta las comisiones que he de pagar sí o sí, casi la mitad del rendimiento que pagaré en impuestos, y que el 4% es TAE y el producto dura seis meses…

Vender un producto financiero fijando la atención del cliente exclusivamente en los porcentajes de revalorización es peligroso. ¿Por qué? porque el cliente lo que tiene que saber es si pone 100.000 euros a principios de año, cuántos euros de más o de menos va a tener al final de su inversión. Hay que hablar claro.

Otro ejemplo flagrante sobre el uso de los porcentajes de manera fraudulenta en el sector financiero son los productos estructurados. Ese 3% gigante y maravilloso que me hace entrar por la puerta de la oficina del banco y preguntar, y que luego corresponde a una pequeña parte de la inversión y que en realidad es para tres meses y lo han anualizado, y de paso se quedan con una cantidad igual retenida en un fondo que para que sea rentable el sol y la luna deben  coincidir en el mismo punto del espacio.

Y así podría seguir y seguir poniendo ejemplos…

En fin, sólo quería decirle estimado lector que lleve cuidado cuando le aparezca un hombre engominado con un porcentaje en la mano, muchas veces tienen trampa.

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