La Eurocopa y la Bolsa: ¿Cuestión de suerte?

La Eurocopa y la Bolsa: ¿Cuestión de suerte?

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Antes de que se enciendan los ánimos de los aficionados de cualquier color, una salvedad: Hay que buscar mucho para encontrar a alguien que sepa de fútbol menos que yo. Dicho lo cual, hay una cosa que sí sé: Si los resultados estuvieran claros nuestros bolsillos estarían llenos, y no los de las casas de apuestas. Concédanme eso.

Pero no sólo en eso se parece el fútbol a la Bolsa: Puesto que hablamos de incertidumbre, es inevitable que busquemos a alguien que nos guíe, el “experto” comentarista, ese que vio venir el resultado de ayer, pero nunca nos dice el de mañana. Y aun así seguimos buscando, pese a que los resultados dejan bastante que desear. Les dejo un link muy esclarecedor de entre los muchos que pueden encontrar, en el que se puntúa la precisión de más de 6.800 predicciones objetivables. Les ahorro el suspense: Los más expertos gurús aciertan un 47,4%, menos que nosotros lanzando una moneda.

“¡Pero no puede ser!”, dicen algunos. “Hay gestores que compran y venden y baten al mercado. Yo mismo lo haría, si tuviera tiempo”. Sobre la segunda parte de la frase no tengo elementos de juicio, pero les invito a repasar en 3 minutos lo que es el sesgo retrospectivo, que a veces nos hace ver eventos pasados como predecibles (“se veía venir”, decimos después del hecho en cuestión). Pero sobre la primera sí podemos hablar: ¿Baten los gestores al mercado?

Me temo que no, o al menos los datos así lo demuestran. Incluso los que lo hacen un año, tienen muchas papeletas de no repetir. Y si repiten ya casi no tienen ninguna: Dejarán de batirlo al siguiente, al menos así ocurre con el 95% de los gestores activos (en sus respectivas categorías, no mezclemos churras y merinas). ¿Cómo es posible?

Muy sencillo. Se llama suerte. Sé que es una palabra maldita, en la bolsa y en el fútbol, en cualquier asunto donde la incertidumbre juegue un papel. La suerte explica la mayoría de los resultados de penalti, como el del sábado, y la mayoría de los movimientos de la bolsa. Ocupa un lugar en nuestra vida mucho más importante del que nos gusta admitir, pero es que controlamos mucho menos de lo que nos creemos. Una pequeña decisión puede tener consecuencias muy profundas, y lo llamaremos suerte (buena o mala). Pero esto no es del todo cierto.

En el fútbol (y en la Bolsa), también existen los patrones. Las tendencias. Los mejores (y los peores). Los que entrenan un poco más que la media, los que analizan los mercados con más profundidad que el resto. Y todo ello, poco a poco, inclina la balanza y por eso, en ambos campos, los números acaban saliendo. Por eso nosotros preferimos no hacer predicciones, sino adaptarnos al mercado. Pequeños cambios. Una y otra vez. Siempre con el cliente en mente. Y al final el balón, en lugar de darle al palo, acaba en la red.

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