“Están locos estos romanos”…

“Están locos estos romanos”…

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Obélix… “Están locos estos romanos”…

Ciudadanos… “Están locos estos políticos”…

Inversores…  “Están locos estos mercados financieros”…

 Parece que el mundo en general se ha vuelto loco”, es una expresión que llevo escuchando durante bastante tiempo y en distintos contextos, a propósito de la crisis financiera, de la evolución de los mercados, de la marcha de las empresas en el ámbito de la economía real y productiva, de las elecciones generales en España, del proyecto europeo… del drama de los refugiados… incluso del tiempo atmosférico… las cosechas, la tecnología… los fichajes deportivos… y esto es un hecho. Es así porque es lo que percibimos del mundo en el que vivimos y que nos rodea.

De Obélix, su frase más famosa es “Están locos estos romanos“. Como anécdota, esta frase traducida al italiano se escribe: Sono Pazzi Questi Romani: la primera letra de cada palabra nos sale: SPQR, sigla y divisa que usaban las legiones romanas en sus estandartes, durante la república romana, y que viene a significar “Senatus Populusque Romanus” (“El Senado y el Pueblo de Roma”).

Pues bien, llevamos observando que todos los medios están permanentemente hablando desde hace más de dos meses de la situación política en la que se encuentra nuestro país y la percepción es que parece que estemos en el “túnel de vestuario”, en un estado de permanente transición pero que a la vez es como si estuviésemos estancados…y todo porque los pactos que parece que se están negociando no consolidan un gobierno claro y por lo tanto, seguimos en la casilla de salida, sin Gobierno. Estimado lector, ahí va un mensaje con una dosis de ilusión: ejemplos como el de Bélgica que en 2011 llegó a estar alrededor de 500 días sin Gobierno y la vida seguía como si tal cosa (seguramente algo tendría que ver en todo ello, esa natural disciplina tanto del cuerpo de funcionarios como de la mentalidad de sus ciudadanos). Ni se derrumbó económicamente ni fue un caos, más bien todo lo contrario. Claro que su nivel de deuda y desempleo no eran los nuestros. Ejemplos de asociaciones, empresas, comunidades… sin órganos de gobiernos temporales y que siguen funcionando, hay muchísimos. Los gobernantes deben administrar lo público, pero lo público se crea a partir de las aportaciones de los partes, es decir, de la riqueza que creamos entre todos.

Evidentemente, la incertidumbre condiciona muchas decisiones y sobre todo, en materia de inversión e iniciativas de desarrollo de proyectos, ante posibles cambios legislativos y de normativa (fiscal, medioambiental, urbanística…). Conozco muchos casos de empresarios e inversores que están aplazando decisiones importantes ante la duda de lo que pueda pasar….

Pero me gustaría hacer una llamada a la “responsabilidad civil de la ciudadanía”…..ante esa constante a la que estamos sometidos en la que se nos presenta un escenario de incertidumbre, situaciones adversas, amenazas…..propongo “el camino a la resilencia”.

A fin de cuentas, pertenecemos a una comunidad internacional en la que las grandes decisiones ya se toman en estamentos supranacionales y los gobiernos nacionales están condicionados (objetivos de déficit, tasa de inflación, niveles de contaminación, cuotas de producción…) y por lo tanto, tienen poca o nula capacidad para las grandes decisiones (véase casos como Grecia, Portugal, Luxemburgo…). A tener en cuenta que, las tan de moda y trascendentales políticas monetarias, corresponden al Banco Central, al que se le supone independiente. (Algunos hablan de que las políticas de expansión monetaria, con los niveles tan bajos de tipos de interés, podrían suponer un “chute de anabolizantes” para los mercados financieros y una “dosis de morfina” para la economía real).

La historia mundial nos muestra muchos ejemplos de la “función económica del Estado”. En Economía, como disciplina académica, se han definido políticas consideradas como “ciclo económico político”, esto es, imaginemos que un presidente recién elegido planifica su política macroeconómica a principios de 2016. En esta fecha la tasa de desempleo es del 20,9% y le gustaría que la economía retornara al PIB potencial para cuando su programa fuera juzgado por los votantes en marzo de 2020. Pues este es un ejemplo de política de “ciclo económico”.

En ocasiones, los gobiernos no han sido capaces de tomar medidas necesarias. Los políticos se presentan a las elecciones y están más preocupados por su candidatura que por los problemas económicos que puedan surgir en el futuro. Este defecto es, en esencia, otro caso de votación no representativa, pues sólo pueden emitir su voto los ciudadanos actuales. Esta tendencia a preocuparse sólo de las elecciones puede llevar a los gobiernos a presentar y mantener (o no) programas rentables a corto plazo y a evitar los que tienen costos inmediatos y beneficios futuros difuso (véase una tendencia que podía generar un “ciclo económico político”, con una explosión del gasto justo antes de unas elecciones). Este breve examen de los fallos de gobernabilidad podría sugerir que la elección pública en las democracias políticas siempre es miope, venal y antisocial. Sin embargo, nada hay en la historia que pueda justificar una conclusión tan cínica. La historia también está llena de líderes políticos que han tomado medidas prudentes y sensatas, unas populares, otras impopulares.

¿Y qué está pasando en los mercados financieros? En los tres artículos anteriores de mi blog he hablado de las fluctuaciones del mercado de valores como una variable dentro del propio mecanismo para establecer los precios de los activos. En la actualidad, se habla de varios factores. Explicaciones macroeconómicas  (derivadas de las dudas de la economía china, la fuerte caída del precio del petróleo y la situación del sector bancario provocada por las mayores necesidades de capital y el deterioro de su capacidad crediticia), las explicaciones técnicas (problemas de liquidez por el desapalancamiento de los bancos y la regulación sobre capital, las fuertes ventas de parte de la cartera de los fondos soberanos de países productores de materias primas,…..) y por supuesto, el efecto manada. En fin, factores siempre ha habido, los hay y los habrá. Las predicciones de los mercados a menudo fallan. Como señaló Paul Samuelson, Premio Noble de Economía, el mercado de valores ha previsto nueve de las cinco últimas recesiones. Sin duda, la economía muestra algunas grietas, pero esto no significa que el edificio se vaya a caer. Conservar la calma, invertir a largo plazo, comprar barato y no dejarse llevar por algunos impulsos del mercado siguen siendo principios básicos que ningún inversor debería olvidar.

En definitiva, esto parece que pinta como en las viñetas donde se ve a Asterix diciendo “¿qué?” y Obélix replicando “están locos estos romanos” donde efectivamente se podía ver que pese a que las legiones estaban dotadas en un colosal aparato logístico a veces hacían cosas sin sentido y mientras, nuestros amigos los protagonistas, en compañía del inseparable Idefix, seguían a los suyo, que para ellos era lo importante…claro que, con la ventaja que les daba Panoramix…

Así pues, a los empresarios, a los trabajadores, a los inversores, a los investigadores, a los funcionarios, a los estudiantes y a todos los ciudadanos en general, vamos a ser responsables y a preocuparnos cada uno con lo que tenemos que hacer que es, a trabajar,  a generar empleo de calidad, a invertir en proyectos rentables y sostenibles y en general a todos, vamos a generar riqueza y poder dotarnos de mejor calidad de vida común. Nosotros, con nuestro método, a velar por los intereses de nuestros clientes.

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