¿Es usted ahorrador?

¿Es usted ahorrador?

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Cuando le hablen de esto, venga a verme… ¡su salud se lo agradecerá!

Y si es usted inversor, ¡pues también!

A veces escuchamos que el nivel medio de cultura financiera en nuestro país brilla por su ausencia. Pues bien, es cierto, que si aplicamos un comparativo con otros países de nuestro entorno y con un nivel de desarrollo similar, no salimos bien parados. Pero poco a poco. La información existe, gracias a las nuevas tecnologías es accesible y gratuita, aunque en ocasiones, la fuente que la genera es parte interesada. Pero cada vez hay más profesionales que de manera independiente nos preocupamos por la divulgación y la pedagogía. También es cierto, que en esta sociedad tan cambiante en la que estamos inmersos, es difícil absorber y procesar la cantidad de información que se genera. Por lo que cada uno con sus preocupaciones cotidianas (laborales, personales o familiares), ya tiene bastante.

En los últimos tiempos incluso se ha tratado esta temática en películas de gran repercusión. Todo empezó con la primera parte de Wall Street (allá por 1997) y posteriormente, como consecuencia de la crisis financiera, otros filmes como la segunda entrega de Wall Street, Margin Call, El Lobo de Wall Street, y otras con un enfoque se documental como Inside Jobs, La gran apuesta…. Vamos, todo un espectáculo para el entretenimiento. Cierto es que la trama de algunas de ellas es interesante y en otras ocasiones el uso y abuso de la jerga propia del sector hace difícil seguir el desarrollo de la misma y en lugar de ir al cine a relajarse, el espectáculo se convierta en una insufrible sesión que requiere elevado nivel de concentración para lograr entender algo de lo que los protagonistas muestran como cotidiano. Todo esto, también podría considerase como parte de la divulgación de cómo funciona el sistema financiero global.

Pues bien, si entre otras cosas, hemos oído hablar de depósitos estructurados, derivados, CFDs, CoCos, futuros, opciones, crowlending, hedge funds, y no se ha dormido, le felicito!!!!

Lo único que pretendo con todo esto es que sea consciente que en las inversiones hay niveles de riesgo y que en el caso de productos complejos y arriesgados, las pérdidas pueden superar lo desembolsado y además, no son siempre fáciles de vender.

Por poner algunos pocos ejemplos:

  • Los bonos convertibles (CoCos). Compra deuda de un banco que luego se convierte en acciones. Doble riesgo: si quiebra, es de los últimos en cobrar. Y en la conversión, el valor y la rentabilidad dependerá de la cotización.
  • Los Derivados. Producto financiero (CDS, CFD, opciones y futuros) cuyo precio se basa en la de un subyacente (acción, materia prima, índice, petróleo….otros activos). El atractivo y riesgo es su apalancamiento, que multiplica las ganancias y las pérdidas y permite operar con menos capital de lo necesario. (El efecto palanca, que con menos esfuerzo/inversión, consigo mayores resultados).
  • En los Contratos por Diferencias (DFDs), permite invertir al alza o a la baja en un activo (subyacente) sin necesidad de tenerlo en propiedad. Son líquidos pero también muy volátiles.
  • En los Futuros, pactas la compra y venta de un subyacente en una fecha y precio determinado. El resultado varía en función del coste por aplazar el pago de la compra y los dividendos, en caso de acciones.
  • En las Opciones el comprador paga una prima por tener derecho, que no obligación, a comprar un subyacente a un precio y fecha fijado. El vendedor tiene la obligación de ejercitar la operación.
  • Depósitos estructurados. El menos agresivo. Invierte parte en renta fija y renta variable, esta última con una estructura compleja. El capital inicial puede estar garantizado el 100%.
  • Deudas sin garantizar. Bonos, obligaciones, contratos no negociados en mercados oficiales e, incluso, ciertos fondos de inversión donde no esté garantizada la recuperación del 90% del capital inicial y cuya evolución dependa del subyacente.

Y si es un particular, pequeño inversor, aunque obviamente no es lo mismo invertir una cantidad de 3.000 euros que una de 100.000 euros, tenga o no conocimientos del mercado, existen alternativas adecuadas por fiscalidad, diversificación y liquidez, como son los fondos de inversión, según su perfil de riesgo bien sea conservador, moderado o arriesgado. También está un clásico como es la bolsa. Productos diseñados para planificar su jubilación como los planes de pensiones, planes individuales de ahorro sistemático (PIAS) y planes de previsión asegurados (PPA). Y siempre nos quedarán la deuda pública (letras, bonos u obligaciones) o los depósitos, aunque con los tipos de interés cercanos a 0% las rentabilidades son bajísimas.

Para evitar dudas sobre el consentimiento del particular para invertir en instrumentos complejos, el supervisor ha dado un paso adicional. Aparte del test de idoneidad, en el que el cliente muestra sus conocimientos y experiencia en ciertas inversiones y  su situación financiera, se requiere otro test de conveniencia, para evaluar su conocimiento sobre un producto. Además, deberá recibir asesoramiento profesional del mismo y firmar, y escribir de su puño y letra “producto difícil de entender”, un documento de advertencia sobre el producto a contratar.

 

Como siempre, cualquier duda sobre qué hacer con su dinero, estaremos encantados de asesorarle.

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