¿Debo profesionalizar “MI” empresa? Si ya somos profesionales…

¿Debo profesionalizar “MI” empresa? Si ya somos profesionales…

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Un grupo de buenos profesionales no es lo mismo que una empresa profesionalizada. Cuando el empresario ya no puede abarcar todas las áreas de desarrollo de su negocio y/o percibe que se le están escapando oportunidades que otros sí aprovechan, seguramente no es una percepción, es una realidad.

Cuando el empresario siente que la competencia le está adelantando por la izquierda y por la derecha, o simplemente que las cosas se pueden hacer mejor, posiblemente estemos ante un escenario que requiere la profesionalización de la empresa.

Es posible que pienses que profesionalizar tu empresa va a suponer un tortuoso camino que te va a llevar a una pérdida de control sobre la misma, incluso que no hay nadie de fuera que sepa más que tú sobre tu negocio en tu entorno, y es normal que así lo percibas, “llevas toda la vida en esto”.

La profesionalización no significa “quítate tú que me pongo yo”, NO,  profesionalizarse es dotarse de las herramientas necesarias para que tu empresa sea más eficiente y más competitiva, y que cada uno se dedique a lo que mejor sabe hacer. Estas herramientas las facilita un equipo directivo cualificado con las aptitudes adecuadas a sus cometidos.

Un error común en las empresas no profesionalizadas consiste en confundir accionista (dueño) con directivo (Jefe). En una empresa profesionalizada la separación de ambas posiciones debe ser muy clara en la toma de decisiones, y esto se consigue dotándose de un equipo directivo profesional que obtenga los mejores resultados para el accionista, y que éstos así lo perciban.

Esta “separación de poderes” es fundamental para el buen funcionamiento de la compañía, lo que no significa que un accionista, mayoritario o no, no pueda formar parte del equipo directivo, pero debe distinguir el rol que juega en cada escenario.

En un entorno tan competitivo como en el que nos movemos, se hace imprescindible para un correcto desarrollo de la propia actividad y un crecimiento estable, contar con equipos de profesionales que tengan las habilidades necesarias para gestionar los cambios organizativos y los procesos productivos, y a su vez que nos permitan aprovechar las oportunidades que nos ofrece el mercado. La profesionalización es la condición indispensable para el crecimiento, y el tamaño es un criterio muy ligado a la competitividad: Si no eres competitivo, mueres.

¿En qué va a mejorar mi empresa si me profesionalizo?

La profesionalización favorece la capacidad para identificar el talento, desarrollarlo y formar equipos de trabajo potentes y eficaces. Una empresa profesionalizada define claramente los roles y responsabilidades de cada trabajador. Gestión del Talento.

Una empresa profesionalizada está más capacitada para innovar, para  implantar y desarrollar planes estratégicos y de negocio, para aprovechar oportunidades y, en consecuencia, para asegurar su continuidad y su futuro.

En una empresa profesionalizada debe adquirir un valor muy importante la gestión que hacemos de la formación, ésta debe llegar a todos los estamentos y la profesionalización pasa por dar una formación adecuada a nuestros directivos y mandos intermedios con el objetivo de que cada puesto de trabajo lo ocupe el más idóneo.

La profesionalización de la empresa permite asumir una visión de la misma desde las diferentes áreas del negocio y adoptar decisiones, en cada una de dichas áreas, basadas en criterios, técnicos y objetivos, de forma alineada con el plan estratégico de la compañía, por personas con las competencias adecuadas. Todo ello debe verse reflejado en los resultados de la compañía en favor del accionista.

¿Qué barreras me voy a encontrar para la profesionalización de mi empresa?

La principal barrera para la profesionalización de la empresa suelen ser las propias personas, la resistencia al cambio, el miedo a perder el control o el estatus dentro de la compañía.

Para los empresarios la necesidad de profesionalización de la empresa es prácticamente intuitiva, es decir, saben que lo tienen que hacer. Reconocen el momento en el que los métodos empleados en la etapa de desarrollo del proyecto se convierten en ineficaces, que son mejorables o limitan el crecimiento natural de la compañía. Sin embargo, la mayoría lo entiende como pequeños aspectos que no van del todo bien, y no saben identificar los problemas y, peor aún, las medidas a adoptar.

Las principales dificultades a las que se enfrentará tu empresa al plantearse el proceso de profesionalización serán:

  • Resistencia al cambio. Los dueños/directivos pueden mostrar desconfianza de las nuevas incorporaciones y bloquear la toma de decisiones.
  • La confusión Accionista/Directivo reservando para los dueños o familiares los puestos de liderazgo. La rentabilidad, el accionista debe obtenerla de los resultados de la compañía, y los directivos deben ser retribuidos por el desempeño de su trabajo, que necesariamente debe estar orientado a la obtención de estos resultados.
  • El propietario fundador no encuentra su lugar, miedo a perder el control.

Si eres de los que sabes que debes profesionalizar tu empresa debes tener en cuenta todos estos aspectos. Tanto si eres empresa familiar como si no lo eres, la transición hacia la profesionalización se puede realizar de forma ordenada, planificada y no traumática, de manera que el éxito esté garantizado.

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