Cláusulas Suelo buenas intenciones, cero obligaciones.

Cláusulas Suelo buenas intenciones, cero obligaciones.

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Tras casi un mes de negociaciones políticas desde que conocimos la ya famosa Sentencia de la Unión Europea de fecha 21 de diciembre de 2016, por fin se ha llegado a un acuerdo entre las dos grandes fuerzas políticas de nuestro país para aprobar el Real Decreto sobre Cláusulas Suelo.

El Real Decreto es una relación de buenas intenciones en la que obliga a las entidades financieras a establecer un procedimiento gratuito para que los consumidores puedan reclamar lo cobrado de más como consecuencia de la aplicación de las clausula suelo, y a realizarles una propuesta de devolución en el plazo de tres meses.

¿Pero qué propuesta debe realizar la entidad financiera?

Muy fácil, la que quiera.

Las entidades financieras pueden proponer devolverte lo indebidamente cobrado con el 100% de intereses o puede proponer no devolverte nada y reducir el número de cuotas de tu hipoteca e incluso puede ofrecerte que te quedes como estás si considerara que tu clausula suelo el legal. Únicamente están obligados a informarle de lo que le han cobrado.

Sin duda otra gran oportunidad perdida para devolver a los ciudadanos lo que injustamente se les ha quitado desde el año 2009 por las entidades financieras.

Eso sí, nos espera, grandes campañas de marketing de las entidades financieras, anunciando a bombo y platillo que van a implantar sistemas de arbitraje o mecanismos de devolución de dichas clausulas suelo siempre defendiendo los intereses del consumidor.

Hace unos días escribía en un medio digital que el tiempo de espera en aprobar este Real Decreto no era de buen gusto y que dudaba que el banco ofreciera de manera extrajudicial la devolución del 100% de lo cobrado a los consumidores. El tiempo me ha dado la razón y la falta de valentía por parte de los partidos políticos al no obligar a los bancos a la devolución de lo indebidamente cobrado son una clara muestra del gran poder que las grandes entidades siguen ejerciendo sobre la clase política española que al igual que hizo el Tribunal Supremo en su día, se han quedado a medias entre la Justicia y lo justo.

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